Pronóstico del Profesor Michael Pettis para China: crecimiento real del 3-4% de media para la próxima década. En el mejor de los casos.

En los dos últimos meses, he tenido oportunidad de escuchar, al profesor Michael Pettis, uno de mis economistas favoritos, en un par de presentaciones y voy a intentar trasladar sus importantes mensajes sobre el futuro de la economía china. Si tienes tiempo, también escribe un blog que puedes encontrar aquí. Aparte de estas dos presentaciones recientes, escuché por primera vez al Profesor Pettis en una sesión de grupo de la reunión del Banco Mundial y el FMI de Tokio en 2012. En una sala abarrotada de gente, presencié cómo Pettis afirmaba que el crecimiento del PIB chino probablemente descendería a una media del 4% durante la próxima década. Entre la audiencia hubo risitas e incluso quien se llevó el dedo a la sien con ademán de estar escuchando a un chiflado. Poco más de un año después, hay un mayor consenso sobre la ralentización en China, aunque todavía es difícil encontrar una estimación oficial de crecimiento del PIB chino inferior al 5% durante cualquier plazo. Pettis mantiene que lo más probable es que, en el futuro, el crecimiento medio de China sea del 3-4%; la Perspectiva Económica Mundial del FMI ha revisado a la baja su estimación sobre el crecimiento potencial de China, pero sólo la ha rebajado del 8,9% al 8,0%. Esta mañana se hizo pública la cifra de crecimiento del PIB chino en 2013, que ha sido un 7,7%; es el cuarto año consecutivo en que la tasa de crecimiento anual desciende (y aun así, los escépticos indican que los datos de consumo de electricidad y los análisis de transporte de carga ponen de manifiesto que las cifras del PIB están infladas en las estadísticas oficiales).

El punto de partida del profesor Pettis es que cualquier modelo de crecimiento impulsado por la inversión llega a su fin a medida que se desvanecen los rápidos beneficios procedentes del gasto inicial en infraestructuras y urbanización/industrialización, y resulta más difícil encontrar oportunidades de inversión rentables. Estas inversiones tienen que financiarse de alguna manera, y son las familias quienes las pagan. En el caso de Brasil, el primer ejemplo de “milagro económico”, la inversión se financió mediante los altos impuestos. Sin embargo, en el modelo de Asia Oriental (tal como sucedió en la fase de crecimiento de Japón tras la segunda guerra mundial, y en la China de hoy) la carga sobre las familias es menos explícita que la carga tributaria. Los tres métodos ocultos para aumentar el crecimiento de la inversión a costa del crecimiento del consumo son:

  1. Tipo de cambio infravalorado, que favorece a los fabricantes de productos para la exportación a costa de la subida de precios de los productos importados para los consumidores.
  2. Bajo crecimiento salarial frente al crecimiento de la productividad, lo que supone una subvención para los empresarios.
  3. Y lo más importante: la represión financiera, que supone una incautación del ahorro de los consumidores y representa otra subvención, en especial para las Empresas de Propiedad Estatal. Pettis estima que los tipos de interés en China han estado a veces un 8-10% por debajo de donde “deberían” haber estado.

Cuando la oferta de inversiones rentables empieza a escasear, la deuda empieza a subir más rápidamente que la capacidad de atender el servicio de dicha deuda. Esto lleva al estancamiento económico o a una crisis de deuda al estilo de Japón. Algunos analistas estiman que el 30% de los nuevos préstamos concedidos son simplemente para refinanciar la deuda que si no quedaría impagada, y que la morosidad crediticia está seriamente infraestimada en los datos oficiales (por debajo del 1%, según la Comisión Regulatoria Bancaria China). ¿Y qué pasa con la reforma que se prometió en la tercera sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista? Al parecer, el Presidente Xi Jinping reconoce los problemas a los que se enfrenta la economía, y acepta la necesidad de alcanzar un reequilibrio por el lado del consumo. Pero también ha reconocido públicamente los intereses creados en China. Los intereses de la elite política se alinean con los proyectos de infraestructuras y las Empresas de Propiedad Estatal, lo que hará que la reforma sea excepcionalmente difícil. Los estudios de desarrollo económico “con éxito” indican que los países que se democratizan rápida y completamente o que se centralizan de forma agresiva prosperan económicamente a largo plazo. Ejemplos de países que no hacen ninguna de las dos cosas son Argentina y Rusia. Sigue sin estar claro si China seguirá un camino “de éxito”, por sus intereses creados. En consecuencia, el crecimiento del 7-8% anual podría continuar siendo la norma, con el impulso de la deuda, pero la resaca será mucho mayor (un crecimiento negativo desordenado, en lugar de un crecimiento del 3-4%, con una rotación ordenada que se aleje de la inversión y se dirija hacia el consumo).

Según el profesor Pettis, una verdadera reforma consistiría en:

  1. Reducir la inversión en las empresas de propiedad estatal (SOE), gobiernos locales y el sector inmobiliario. Aumentar la inversión en pequeñas y medianas empresas (pyme).
  2. Liberalizar los tipos de interés para reflejar los riesgos reales de los préstamos.
  3. Reducción del ratio general de deuda sobre PIB chino.

Puedes leer la hoja informativa de la tercera sesión plenaria de FT Alphaville aquí. Cabe que consideres que el avance hacia lo que Michael Pettis cree que es necesario es demasiado lento, aunque parece que últimamente se ha registrado cierto movimiento al alza en los tipos del mercado monetario chino y el tipo medio a tres meses del mercado monetario (SHIBOR) ha pasado de menos del 5% en el tercer trimestre de 2013 a más del 5,5% ahora.

Comentar el artículo

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *