La semana pasada: las elecciones, la abolición del dinero físico y cómo la nueva batería de Tesla va a cambiar el mundo y salvarnos del apocalipsis zombi

He aquí unas cuantas reflexiones sobre lo ocurrido la semana pasada.

Primero, los comicios británicos y el fracaso de las encuestas de opinión. Antes de las elecciones generales, nos reunimos con varios de los grandes encuestadores y hasta organizamos un evento de Bond Vigilantes sobre política con Anthony Wells de YouGov. Sin excepción, todos los participantes comentaron lo poco habitual que sería que los conservadores no ganaran las elecciones, pese a que parecían estar muy igualados con los laboristas en los sondeos, dado que: a) David Cameron iba muy por delante de Ed Miliband cuando se les preguntaba a los encuestados quién sería mejor primer ministro; y que b) los tories también iban muy por delante de los laboristas en los sondeos cuando se les preguntaba quién lo haría mejor en el aspecto económico. Estas dos cuestiones siempre han decidido quién gana las generales. Junto al famoso concepto de los “tories tímidos” (la teoría que sostiene que a muchos votantes conservadores les da vergüenza admitir lo que votan para no ser tildados de egoístas y que, por tanto, mienten o no participan en las encuestas de opinión), que ha llevado sistemáticamente a las encuestas a subestimar la cuota real de voto conservador, debería haber resultado obvio que los obstáculos a la victoria laborista eran increíblemente grandes. Aun así, los encuestadores vaticinaron que era más probable que Ed Miliband formara gobierno. Para todos, es una lección de la necesidad de ignorar el ruido y de no esperar un resultado que se desvíe de hechos bien contrastados. En especial, pensemos en Europa: ¿por qué esperar que una gran relajación de la política monetaria del BCE, unida a una menor austeridad fiscal de cara al futuro, no tendrá un impacto positivo en el crecimiento de la eurozona? Lo tendrá (no con carácter permanente y puede que no masivamente, como demuestra el caso de Japón), pero muchos creen que la deflación y la depresión han venido a quedarse para siempre.

Segundo, el gobierno danés ha anunciado sus planes de permitir que las tiendas dejen de aceptar billetes y monedas como medio de pago. Oficialmente, esta medida se toma para aligerarlas de “cargas administrativas y financieras” y forma parte de un programa de reformas dirigido a impulsar el crecimiento. A este respecto, hay pruebas de que una utilización elevada de dinero físico en una economía lastra el crecimiento del PIB. El artículo cita a McKinsey, que sugiere que en los Estados Unidos, la utilización del efectivo supone una merma del 0,47% en el crecimiento del PIB cada año. Sumado al hecho de que manejar efectivo es caro y que los pagos en metálico permiten burlar fácilmente el sistema tributario, existe otra razón por la que Dinamarca podría estar interesada en pasarse por completo al dinero electrónico. Los tipos de interés daneses son actualmente negativos, con una tasa de depósito del -0,75%. En un mundo de dinero físico, muchos agentes económicos pueden evitar un tipo de interés negativo con tan solo retirar su dinero del sistema bancario y guardarlo en una caja de seguridad o debajo del colchón. En Suiza (otro país con intereses negativos), el 60% de los billetes circulan en su denominación más alta –el billete de 1000 francos–quizá para poder guardar el dinero más fácilmente fuera del sistema bancario. Solo eliminando el dinero físico y pasando al dinero electrónico puede un banco central controlar por completo la política monetaria. Este artículo de Trond Andresen, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, (y en el cual rinde homenaje al trabajo de Krugman sobre el dinero-e) sugiere además que el empleo del dinero electrónico permitiría a los bancos centrales controlar la velocidad del dinero, y no solo la oferta. Un mundo de tipos de interés negativos acelerará el movimiento hacia la abolición de billetes y monedas por parte de las autoridades.

A continuación, Tesla. Ya estoy harto de que los precios del petróleo hagan subir y bajar mis inversiones en bonos al antojo de dictadores y cárteles cuando estos abren o cierran el grifo de la producción. Puede que pronto todas estas sandeces toquen a su fin. La semana pasada, Tesla anunció que tenía pedidos por valor de 800 millones de dólares (38.000 pedidos) de su nueva batería de almacenamiento para casas y empresas. Ya están agotadas hasta mediados del año que viene, y la compañía está intentando aumentar su capacidad de producción para satisfacer la demanda. Cada batería doméstica puede alimentar una casa durante 5 horas (no gran cosa) y resulta cara (unos 3.200 euros), pero la velocidad a la que mejoran ambas medidas es realmente alentadora. Creo que esto es algo tremendo para la seguridad energética del mundo. Yo había puesto mis esperanzas en la fusión nuclear, pero últimamente parece haber pasado al olvido. En lugar de ello, Europa ha venido instalando discretamente una cantidad enorme de capacidad solar. En 2014, había se había añadido 7,3 gigavatios en placas fotovoltaicas, de los cuales 2,2 GW se encontraban en tejados residenciales. Para poner esto en contexto: una central de energía nuclear grande produce 1,6 GW de electricidad (aunque funciona las 24 horas del día los siete días de la semana, no solo cuando hay sol). La capacidad de almacenar energía de una manera cada vez más eficiente y barata conducirá a grandes beneficios económicos, y Tesla no es la única pionera a este respecto. Samsung también está construyendo baterías mucho más grandes (del tamaño de un camión articulado), utilizadas en la actualidad por las propias compañías productoras de electricidad. Para mí, su atractivo no solo estriba en depender menos de los combustibles fósiles, sino también en una menor dependencia de la red eléctrica nacional. Esto significa que las posibilidades de que la humanidad sobreviva a una catástrofe global (una guerra nuclear, el impacto de un meteorito o un ataque zombi) aumentan notablemente, ya que la microgeneración elimina la dependencia de un puñado de complejísimas estaciones eléctricas y redes de distribución. Con la energía solar y las baterías no tendremos que empezar desde cero en ciencia y tecnología en caso de que suceda lo peor. O, al menos, podremos ver los DVD de House of Cards en la tele mientras esperamos la siguiente oleada de zombis.

Finalmente, por si no lo han visto todavía, tenemos un canal de YouTube (www.youtube.com/bondvigilantes). En este momento estamos poniendo en él todos los vídeos de carácter económico: nuestra película sobre los préstamos de guerra, la charla de Mike Riddell con Richard Koo sobre la recesión de los balances y las entrevistas con Diane Coyle (el concepto del PIB) y con Ed Conway (Bretton Woods). No duden en echarle un vistazo.

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