Un mensaje a los turistas brasileños: dejen de viajar al extranjero y ayuden a su país

Hace unos días S&P calificó de negativa las perspectivas de las emisiones brasileñas en moneda extranjera (calificadas BBB-), por lo que estos bonos se encuentran ya a solo un paso de la categoría «basura». Esta perspectiva negativa de S&P implica que la probabilidad de que la calificación crediticia de Brasil sea revisada a la baja en los próximos 18 meses es mayor que un 33%. Según la declaración, S&P «podría rebajar la calificación si los indicadores externos y fiscales de Brasil se siguen deteriorando como consecuencia de lo que podríamos percibir como un paso atrás del país en sus declarados compromisos políticos, así como en los diversos procesos de corrección de política macroeconómica ya iniciados».

En nuestra opinión, la rebaja de calificación es algo inevitable. Brasil está sufriendo varios desafíos en diversos frentes: recesión, elevada inflación, niveles crecientes de deuda, marco fiscal débil y términos de comercio negativos producto del deterioro de la demanda de exportaciones de materias primas. Del lado político, la controversia provocada por el enorme escándalo de corrupción en Petrobras ha generado inestabilidad política y aversión a invertir en el país. A estas alturas, es difícil encontrar puntos positivos en Brasil, a excepción de un adecuado nivel de reservas internacionales según varios tipos de medición. Además, el banco central brasileño ha estado reduciendo su intervención en el mercado de divisas mediante swaps, un aspecto positivo desde el punto de vista crediticio.

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Si examinamos la tendencia de la cuenta corriente, uno de los factores con mayor deterioro en la última década ha sido el componente de “viajes”. Aunque los gastos de los turistas extranjeros en Brasil se han mantenido relativamente estables, el principal deterioro se debe a los viajes de brasileños al extranjero y a sus gastos en efectivo en esos mercados. Este fenómeno ha venido impulsado por la apreciación del real brasileño.

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Es interesante destacar que el déficit de la cuenta de viajes no comenzó a mejorar cuando se inició la depreciación del real en 2011; una de las explicaciones podría ser que los salarios reales continuaron su evolución alcista hasta principios de 2014. Ahora que la economía ha entrado en recesión, los salarios reales han comenzado a caer y, además, el desempleo (un indicador rezagado) ha comenzado también a subir.

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Teniendo en cuenta estos factores, creemos que el déficit en la cuenta de viajes comenzará a contraerse en los próximos trimestres. Si los brasileños dejan de viajar al extranjero y en su lugar comienzan a viajar dentro de su propio país, podrían lograr dos cosas: reducir el déficit por cuenta corriente y estimular el sector de servicios brasileño. Aunque se trate de solo un pequeño paso en el contexto de un entorno macroeconómico muy complejo, cada granito de arena es importante.

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