Se avecina un periodo de volatilidad para los bonos de hospitales estadounidenses

A medida que se acalora la retórica de la carrera presidencial de Estados Unidos durante los meses de campaña estivales, es probable que oigamos hablar mucho del tema de la sanidad.  Se trata siempre de un asunto con una fuerte carga política en este país, ahora más si cabe con la vigilancia adicional a la que están sometidos los precios de los fármacos con receta y los incesantes debates sobre la Ley de Asistencia Asequible (Affordable Care Act, ACA), conocida como Obamacare.  Esta ley es profundamente impopular entre los miembros del Partido Republicano y su candidato, Trump, ha apostado por su derogación si resulta elegido.  No queremos ahondar en los aspectos políticos de Obamacare, pero ¿podría fracasar por sí sola?

La semana pasada, Humana (HUM), una gran compañía de seguros médicos estadounidense, anunció su intención de abandonar los planes de seguros ACA personales que ofrecía en ocho estados alegando que no eran rentables.  Después vino otra gran compañía de seguros de salud, United Health Group (UNH),  la cual anunció en abril su intención de abandonar los planes ACA en la mayoría de estados donde opera por motivos similares.

Estos planes ACA fueron uno de los principales mecanismos por los cuales Obamacare trataba de hacer extensiva la cobertura sanitaria a los no asegurados.  En virtud de la ACA, las compañías de seguros médicos privados como HUM y UNH ofrecían cobertura a los no asegurados que, en caso de no afiliarse, se enfrentarían a sanciones fiscales (aunque en la mayoría de casos recibían deducciones fiscales para contrarrestar el coste de sus primas).  Sin embargo, la legislación estipulaba que las compañías de seguros no podían formular a los afiliados ninguna pregunta sobre su historial médico y que debían aceptar a todos ellos, incluidos los que padecían afecciones previas.  En consecuencia, el programa recibió críticas basadas en el argumento de que no saber el grado de enfermedad de las personas que se afiliaban al plan llevaría a un inevitable final de los seguros; en otras palabras, no habría suficientes afiliados sanos que cubrieran los costes médicos de aquellos que reclamaban asistencia.

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Aunque dos grandes compañías de seguros que abandonaron el programa no auguraban la llegada inminente de un posible final, ni siquiera que fuera probable, sí era un indicio preocupante, y recientemente muchas de ellas han anunciado un aumento considerable de las primas aplicadas en sus planes ACA.  El Blog Político, The Agenda, resume perfectamente los problemas que afronta el programa aquí.

Habiendo o no final, si aumenta el número de aseguradoras que salen de los planes  ACA o si los afiliados reducen la cobertura por su cuenta debido al encarecimiento de las primas (pagando solo la sanción fiscal), es posible que la población de no asegurados se dispare al menos a corto plazo.  El efecto dominó que esto ocasionaría podría afectar a operadores de hospitales estadounidenses con ánimo de lucro que eran importantes beneficiarios de la afiliación al ACA.  Al haber más pacientes que antes con seguro médico, esto alivió la carga de deudas incobrables de los hospitales y contribuyó a aumentar su rentabilidad operativa.  Ahora bien, si esa tendencia se invirtiera, estos operadores podrían enfrentarse a escollos que mermarían sus beneficios.

Esta situación afecta a los inversores de deuda “high yield”, ya que los bonos de compañías con centros de salud representan un porcentaje nada desdeñable del Merrill Lynch Bank of America U.S. High Yield Index, concretamente el 5%.  Y dada la existencia de bonos en circulación por valor superior a 43.000 millones de dólares, donde los bonos de solo los tres primeros operadores de hospitales (HCA Inc., Community Health Services (CYH) y Tenet Healthcare (THC)), que son la 2ª, 10ª y 23ª aseguradoras más grandes del índice respectivamente, representan un porcentaje superior al 3%,  esto implica que probablemente sigan figurando ampliamente en las carteras de los inversores.

Los bonos de estas empresas siempre se han considerado razonablemente seguros, ya que a los inversores les gustan las características defensivas que presentan las compañías de asistencia sanitaria en general.  Así pues, estos bonos normalmente cotizan dentro de índices de mayor ámbito.

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Si los inversores comienzan a preocuparse cada vez más por los escollos a los que estas compañías podrían enfrentarse potencialmente, los cuales mermarían sus beneficios, también deben sopesar si se ven suficientemente compensados a estos niveles.  A esto se añade ahora la retórica política de la campaña y su incidencia en la volatilidad de los bonos.  Con toda seguridad, si Trump se dispara en los sondeos, la incertidumbre que rodea al futuro de Obamacare se intensificará al margen de lo que suceda con los planes vinculados a la ACA, una situación que podría provocar volatilidad no solo en los bonos de compañías hospitalarias, sino también en muchos relacionados con el sector sanitario, como las aseguradores y las compañías farmacéuticas.

El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.

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