¿Supone la ola de ventas de mercado de bonos gubernamentales estadounidenses la vuelta de los “bond vigilantes”?

El mercado de renta fija se comportó de forma intimidatoria durante los años de Clinton y ha empezado a marcar la senda que pretende seguir durante el mandato de Trump. Ahora que celebramos el décimo aniversario de este sitio web, resulta conveniente que el mercado de renta fija nos recuerde por qué llamamos así a nuestro blog.

«Solía pensar que si existiera la reencarnación, querría volver como presidente, Papa o estrella de béisbol. Pero ahora me gustaría reencarnarme en mercado de bonos: puedes intimidar a todos». James Carville, asesor de la Administración Clinton, 1993

El resultado de las elecciones estadounidenses causó sorpresa debido a las encuestas, pero la reacción de aversión al riesgo (risk off) excepcionalmente breve de los mercados de bonos ha sido igual de inesperada. Cuando Reino Unido sufrió su propia conmoción política en junio, se produjo una huida hacia la calidad (bonos gubernamentales) de manual en todo el mundo: el precio de los bonos estadounidenses a diez años repuntó un 2% al día siguiente y alcanzó su nivel máximo dos semanas después. Al tratarse de un acontecimiento que afectaba principalmente a Reino Unido, los movimientos de los bonos gubernamentales británicos fueron aún más pronunciados: las rentabilidades (TIR) a diez años cayeron durante las seis semanas siguientes hasta marcar mínimos históricos en agosto (0,5%), gracias por supuesto al anuncio de expansión cuantitativa.

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Podría decirse que EE. UU. acaba de provocar el mayor shock de la historia política moderna y, sin embargo, el efecto de huida hacia la calidad apenas duró unas horas. Desde entonces, la ola de ventas del mercado de bonos gubernamentales se ha dejado sentir en toda la curva. En solo dos días, la ola de ventas provocó una subida de 30 pb en la rentabilidad (TIR) del bono estadounidense a diez años, que cerró la sesión al 2,15% frente al 1,85% registrado al cierre de la jornada electoral. En los tramos más largos de la curva, las rentabilidades (TIR) del bono estadounidense a 30 años subieron 33 pb. Los breakevens estadounidenses reflejan un aumento en las expectativas de inflación dando lugar a un buen comportamiento de los TIPS cubiertos contra la inflación.

Aunque Trump prometió muchas cosas antes de las elecciones estadounidenses de 2016, apenas ha ofrecido detalles y todavía es demasiado pronto para saber en qué centrará sus esfuerzos su administración. Al haber ganado el Congreso además de la presidencia, Trump y el Partido Republicano pueden aprobar las prometidas políticas favorables al crecimiento, como un estímulo fiscal mediante una reforma fiscal, así como el gasto en infraestructuras y defensa. Aunque sigue habiendo dudas acerca de la disposición de los republicanos del Tea Party a respaldar las promesas que comportan mayor gasto, una cosa es segura: el mercado de renta fija ha reaccionado ya de forma contundente.

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El término “bond vigilantes” alude a la capacidad del mercado de renta fija para actuar como control de la capacidad del Gobierno para gastar o tomar prestado más de la cuenta. Como protesta a la política monetaria o fiscal, los inversores del mercado pueden vender bonos, lo que provoca una subida de las rentabilidades (TIR). Aunque el nombre alude a algo más siniestro e intencionado, es solo un término para describir las acciones no coordinadas de un gran número de agentes económicos racionales. Fue acuñado por Edward Yardeni en respuesta a la era Reagan, cuando la política fiscal expansionista de principios de la década de 1980 llevó a los inversores en los mercados de renta fija a exigir una rentabilidad mucho mayor por los bonos gubernamentales. Cuando Reagan asumió la presidencia, heredó una economía débil y una inflación asombrosa, del 15%. Propuso la Economic Tax Recovery Act, una ley para rebajar los impuestos que conllevaba la reducción del gasto social del Gobierno federal. Las rentabilidades (TIR) se dispararon hasta máximos históricos. La rentabilidad del bono a 5 años subió al 16,3%, por encima de la rentabilidad del 15,8% exigida por el bono a diez años y del 15,2% exigida por el de 30 años; lo que reflejaba el riesgo de impago a corto plazo como preocupación legítima, aunque la deuda en relación con el PIB era solo del 30%, comparado con el 90%, por lo que Reagan tenía mucho más margen fiscal del que dispone Trump en la actualidad. Es hora de volver a leer a Reinhart y Rogoff.

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Una semana de caídas de los precios de los treasuries no constituye un ciclo bajista. Pero si Donald Trump trata de tensar la palanca fiscal, los “bond vigilantes” podrían volver buscando venganza y hacer que le resultase cada vez más caro. Y ni siquiera hemos tenido la oportunidad de comentar la famosa frase del presidente de EE. UU. de antes de las elecciones sobre el impago voluntario de los treasuries

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